martes, 10 de julio de 2007


Y Elena Salgado lloró.

Todos pensábamos que era la ministra de hielo, pero no. En el último momento, tras el aplauso por su marcha (no sé si de tristeza o de alegría), no pudo contener una lágrima furtiva.

Se pasó el dedito por el ojo a toda prisa, pero la cacé...en el desliz de su mandato.

2 comentarios:

AntonioE dijo...

Lagrimitas me quitas,
lagrimitas me das´
lagrimitas quiero,
para los demas.

Conchi dijo...

estoy probando