miércoles, 12 de marzo de 2008

Frio Cementerio de Verano



El Cementerio de mi pueblo tiene un aire romántico y decadente.
Fue la Iglesia de tres pueblos, pero dos desaparecieron. El pueblo que sobrevivió - mi pueblo- se hizo una Iglesia propia.
Así que la vieja Iglesia murió y dio a luz al Cementerio. Un nacimiento lúgubre como tenía que ser.
Esto fue hace ya muchos muchos años. Así que las primeras lápidas ya están desapareciendo entre los trigos. Cuesta reconocer los textos de granito erosionado, ni a los arcángeles oxidados.

Hay un Sol resplandeciente que distorsiona, casi chirria con un silencio sepulcral, donde los trinos de los pájaros suenan a anunciado peligro. Con el sudor y los grillos un escalafrío recorre mi frente.
Lo mejor es irse de allí y volver al pueblo dando un paseo, recreándote en los ocres y el verde encina, que en unas zancadas nos hacen recordar, como en un sueño lejano, que en el Cementerio siempre hace frio. Mejor no ir mucho por esos andurriales.

2 comentarios:

AntonioE dijo...

Preciosa narración.

LUIS CAMACHO dijo...

Dos pueblos murieron y en el tercero la estirpe de los Pindado se hizo fuerte para luego expandirse por el mundo